¿Cómo es ese extraño personaje que se hace llamar traductor?

Esta pregunta se la hacen tanto los clientes que requieren de nuestros servicios como los estudiantes que quieren dedicarse a este oficio. En primer lugar, debemos destacar que un traductor es más que una persona con buenos conocimientos de idiomas.  En este post desvelaremos ¿cómo es ese extraño personaje que se hace llamar traductor?….

¿Para entender la profesión es importante conocer que es la traducción profesional?

la traducción profesional es ese tipo de traducción encargada de traducir textos reales para una audiencia determinada y que es llevada a cabo por un profesional. Dependiendo del tipo de texto, se requerirá que el traductor posea una formación determinada, es decir, si el tipo de texto es de carácter jurídico será necesario un traductor profesional especializado en el ámbito jurídico.

¿Cuál es la formación específica?

Cualquier persona que quiera ejercer como traductor profesional debe contar con una formación que lo acredite. Como se dijo anteriormente, no basta con tener unos buenos conocimientos de idiomas (esa es una de las principales herramientas de las que hará uso el traductor). El traductor tiene dos opciones: haber cursado un Grado de Traducción e Interpretación en la Facultad de Traducción o un Grado en Filología (Inglesa, Francesa…) y luego complementar esos estudios con un Máster en Traducción.

Además de esos conocimientos, un buen traductor profesional debe estar familiarizado con el uso de herramientas de traducción asistida por ordenador (TAO). Estas herramientas  facilitan enormemente nuestra labor, reduciendo con creces los plazos de entrega a los clientes. Asimismo, el manejo del paquete de Microsoft Office resulta indispensable a la hora de maquetar los documentos que se van a entregar al cliente.

 ¿Qué otros ingredientes tienen la fórmula del traductor?

Podríamos destacar dos factores clave como son el trato con los clientes y la versatilidad. Un traductor profesional tiene que estar acostumbrado a tratar con el cliente. Desde que se recibe el proyecto hasta que se entregue, una buena comunicación garantizará el éxito del mismo.

En cuanto a la versatilidad, que un traductor profesional sea capaz de adaptarse con facilidad y rapidez a diversas funciones resulta fundamental para la empresa en la que trabaja. En relación a esa capacidad de adaptación está la habilidad de trabajar en equipo, tan demandada actualmente en los procesos de selección.

El traductor tiene que adaptarse a los plazos de entrega. Debe ser capaz de trabajar en equipo con el resto de los miembros de la plantilla. Al igual que decíamos que una comunicación fluida con el cliente es básica. También debe comunicar con los gestores de proyecto cuando requiera información sobre el cliente, avisar a los revisores una vez finalice la traducción, etc.

El factor humano frente a la inteligencia artificial

Por último, esta es otra característica esencial a favor de los traductores profesionales. Ese factor humano, nos permite reflexionar acerca de nuestro propio lenguaje a la hora de llevar a cabo una traducción. Sin embargo, un traductor automático, es decir, una máquina, nunca podrá reflexionar acerca del lenguaje en sí mismo.

Un traductor profesional es capaz de reflexionar acerca de cuál es la acepción más adecuada para traducir  dentro contexto en el que se encuentra. Sin embargo, un traductor automático, actualmente es incapaz de lograr esta capacidad.

¿Cómo son los traductores?

la respuesta es:  son profesionales de la comunicación oral y escrita totalmente capacitados para hacer la función de intermediarios lingüisticos dentro de un contexto oral o escrito.

Como conclusión, respondiendo a la pregunta planteada al principio, un traductor profesional es algo más que una persona con buenos conocimientos lingüísticos. Un traductor profesional es un profesional formado para llevar a cabo su profesión, con capacidad de trabajar en equipo, versátil y con buenas habilidades comunicativas.

 

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