Las limitaciones de la traducción automática

En los últimos años, la traducción automática ha crecido de manera exponencial, ya que suponen un bajo coste para la empresa y unos resultados en cuestión de segundos. No obstante, son muchas todavía las limitaciones que tiene este tipo de traducción.

Las limitaciones de la traducción automática en tiempos de COVID-19

Actualmente, debido a la crisis sanitaria que estamos viviendo se ha vuelto ha centrar el interés en la figura del traductor profesional. De nuevo se pone de manifiesto las limitaciones de la traducción automática frente al traductor profesional en tiempos de Covid-19. La imposibilidad de cubrir textos especializados en muchas ramas, (biosanitaria y la jurídica) descartan totalmente la traducción automática como una opción.

Actualmente, debido a la crisis sanitaria que estamos viviendo se ha vuelto ha centrar el interés en la figura del traductor profesional. Normalmente los textos del ámbito biosanitario están cargados de términos de origen griego o latino, abreviaturas, acrónimos, metáforas, colocaciones, etc., por lo tanto, la presencia de un traductor que domine con soltura este tipo de terminología es fundamental, ya que un fallo en la traducción de un término especializado tendría consecuencias desastrosas a nivel sanitario en estos momentos.

En cuanto al ámbito jurídico, el traductor tendrá que tener en cuenta la formalidad, la precisión del lenguaje utilizado que normalmente destaca por su opacidad, y por último, el tipo de ordenamiento jurídico al que pertenece. Todas estas características afloran con claridad cuando se intenta traducir un texto especializado mediante un traductor automático y el resultado está repleto de errores.

¿Podrá sustituir un traductor automático a un traductor profesional?

Retomando la primera pregunta, aunque seamos capaces de dejar atrás las barreras idiomáticas debido al avance tecnológico, un traductor automático nunca podrá sustituir a un traductor profesional, ya que hay un factor que un programa informático es incapaz de reproducir: la reflexión metalingüística que hacemos los seres humanos al llevar a cabo la traducción.

El perfil del traductor profesional 

El traductor profesional es una persona que cuenta con los conocimientos adquiridos tras haber cursado estudios superiores relacionados con la traducción y la interpretación, con amplios conocimientos lingüísticos en una o más lenguas extranjeras y un claro dominio de su lengua materna. Los traductores profesionales pueden especializarse en diferentes campos de actuación, así encontraremos traductores jurídicos, económicos, biosanitarios, técnicos, científicos, etc. Cada uno de ellos dominará la terminología específica de su campo de especialización.

¿Cómo puede un traductor automático reflexionar acerca de cuál es la acepción más acertada para traducir un término teniendo en cuenta el contexto en el que se encuentra?  Este es el principal fallo que presentan, ya que como hemos explicado anteriormente, estos programas no pueden reflexionar acerca del lenguaje.

¿Qué errores puede presentar un traductor automático?

Destacando algunos de los errores más habituales, en primer lugar, como se afirmó anteriormente, la falta de precisión a la hora de traducir, ya que lo usual en estos casos es que los términos aparezcan traducidos dentro de su acepción más general. Los falsos sentidos o sinsentidos, que dificultan la comprensión del texto son una vez más las limitaciones de las traducción automática.

La inclusión de términos sin traducir, ya que si el traductor no dispone de dicho término en su base de datos lo dejará sin traducir. Por otro lado, los traductores automáticos son incapaces de tener en cuenta nociones de carácter estilístico, por lo que no evitarán repeticiones de palabras pertenecientes a una misma unidad léxica. Otro de los principales errores es el uso incorrecto de las preposiciones o de los tiempos verbales, o la presencia de calcos sintácticos o léxicos innecesarios en la lengua meta.

La labor del traductor profesional.

Es por todo esto que la labor del traductor no es sólo la traducción desde un idioma a otro. Como se puede apreciar es un proceso mucho más complejo en el que se tiene que entender qué quiere decir el autor del texto origen para poder trasladar la misma idea al texto meta.

Las limitaciones de la traducción automática no le deben restar mérito, ya que puede ser muy beneficiosa. Debemos ser cautos, y en primer lugar, decantarnos por los programas de traducción asistida por ordenador, además del uso de bases de datos terminológicas y diccionarios especializados. Los traductores automáticos son un recurso más del que se dispone, pero nunca debemos olvidar los errores que actualmente presentan.

De esta manera, el traductor debe tener en cuenta cómo funcionan los sistemas de traducción automática, para poder sobreponerse a los errores que este sistema pueda presentar. Por ello, desde CBLingua contamos un gran equipo de profesionales ampliamente formados y apostamos por a esta realidad 2.0 en la que las innovaciones tecnológicas han contribuido enormemente a desarrollar herramientas de traducción que mejoran el servicio reduciendo el plazo de entrega.

 

 

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